La IA con capacidad de acción (agentic AI) está transformando la inteligencia empresarial (BI) al trascender los paneles de control tradicionales y los informes estáticos, dando paso a sistemas que comprenden el lenguaje natural, unifican datos estructurados y no estructurados, y generan conocimientos de forma autónoma.

Al orquestar modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) con agentes especializados, las empresas pueden acceder a análisis más profundos, rápidos y contextuales, al tiempo que reducen la dependencia de los equipos técnicos y eliminan los largos ciclos de desarrollo de BI.

A medida que la inteligencia empresarial (BI) adquiere capacidades autónomas, resulta esencial contar con una gobernanza basada en la seguridad desde el diseño. Para implementar una BI de tipo agente de forma segura, las organizaciones requieren controles de identidad robustos, mecanismos de protección frente a la inyección de prompts, medidas de seguridad para datos multimodales y pruebas continuas de red teaming.

Con la plataforma adecuada —como RAISE™ de Capgemini—, las empresas pueden industrializar la IA de agentes en ecosistemas en la nube, acelerar la obtención de información estratégica y habilitar una toma de decisiones inteligente y automatizada a gran escala.