Cuando un pequeño equipo de colegas de Capgemini comenzó a idear formas de utilizar la tecnología en beneficio del medio ambiente, nunca imaginaron que, en el futuro, su idea podría ayudar a salvaguardar el suministro de agua para millones de personas, o cambiar la forma en que el mundo monitorea sus embalses. Sin embargo, eso es precisamente lo que su solución podría llegar a ofrecer.

Como parte del desafío Tech4Positive Futures de Capgemini, Nawfal Majdoub —gerente sénior de calidad— y Anas Ait Iflach —ingeniero de gestión de proyectos—, junto con un equipo pequeño pero dedicado, están desarrollando un dron acuático impulsado por IA capaz de detectar proliferaciones algales nocivas en presas y embalses. Este proyecto podría ayudar a los países a proteger el más preciado de los recursos: el agua apta para el consumo.

Unirse al equipo

Cuando se contactó por primera vez a Nawfal para trabajar en el desafío, él y el equipo comenzaron a generar ideas sobre qué podrían hacer en torno a los problemas ambientales urgentes en Marruecos.

“Junto con nuestro socio, la Universidad Mohammed V de Rabat, identificamos rápidamente las proliferaciones de algas nocivas en las presas como una preocupación grave.”

Anas se unió al equipo poco después: «Mi gerente se dirigió a nuestro equipo porque necesitaban un ingeniero con experiencia en los campos de la electricidad y la IA», comenta. «Es gratificante formar parte de un equipo que está abordando un problema al que se enfrenta todo ciudadano en Marruecos».

El problema de la escasez de agua

En Marruecos, la grave escasez de agua es un problema creciente. Las presas son fundamentales para almacenar y distribuir agua dulce; sin embargo, en los últimos años, muchas se han visto afectadas por proliferaciones algales nocivas: crecimientos rápidos de algas que pueden contaminar el agua, amenazar la biodiversidad e incluso interrumpir el suministro a las poblaciones locales.

Hasta ahora, las floraciones se detectaban a simple vista, lo que significaba que, para cuando se tomaban medidas, la calidad del agua ya estaba comprometida. El equipo de Capgemini quería cambiar eso.

«Nuestro objetivo es desarrollar un dron acuático con ecosensores y un sistema de alerta remota con capacidades de IA integradas, capaz de detectar con precisión las proliferaciones de algas de manera más temprana», afirma Nawfal. «De este modo, las autoridades podrán actuar para prevenir la contaminación».

El dron está diseñado para desplazarse por la superficie de los embalses, donde se forman proliferaciones tóxicas, y será probado en una presa en el norte de Marruecos.

«El uso de un dron para la detección temprana ayudará a mantener la limpieza del agua y a prevenir interrupciones graves», afirma Anas. «Las proliferaciones de algas pueden generar toxinas y desoxigenación del agua, lo cual resulta perjudicial para otros organismos en lagos y embalses; sin embargo, el cierre de una presa puede afectar el suministro de agua de millones de personas. Nuestra solución protegerá tanto a las personas como a los ecosistemas».

El poder de la colaboración

«Sabíamos que el éxito dependería de una sólida colaboración y comunicación», afirma Nawfal. «Todos los involucrados —en Capgemini, en la universidad y en la Agencia de la Cuenca Hidráulica del Loukkos, que gestiona el agua en esta región de Marruecos— comprendieron que debíamos trabajar como un solo equipo».

Por parte de Capgemini, ese equipo incluye ingenieros mecánicos, de diseño, eléctricos y de IA. A pesar de sus diferentes roles, el grupo comparte el mismo sentido de propósito. Eso, dice Nawfal, es característico de la cultura de Capgemini.

La fortaleza de Capgemini reside en unir a las personas. Todos aportan ideas y se apoyan mutuamente. Todos estamos motivados por el mismo objetivo: hacer realidad la solución.

La ingeniería en acción

Trabajando en estrecha colaboración con la universidad, el equipo probó varios métodos de detección y eligió la espectrometría —la medición de las interacciones entre la luz y la materia— como el más eficaz. A continuación, comenzaron a programar los algoritmos de detección a la espera de la entrega del hardware.

El sistema prototipo se probará con muestras de agua reales procedentes de los laboratorios de la universidad, recolectadas a lo largo de las cuatro estaciones para capturar las diversas etapas de crecimiento. Mientras tanto, el equipo está desarrollando modelos de predicción basados ​​en inteligencia artificial que utilizan imágenes satelitales para pronosticar dónde es más probable que se formen las floraciones.

«El potencial aquí es inspirador», afirma Nawfal. «Podría utilizarse en lagos y otras fuentes de agua, y no solo en Marruecos, sino también en otros países que enfrentan problemas de escasez hídrica. Asimismo, podría adaptarse para monitorear otras sustancias, como el petróleo. Esa perspectiva nos llena de un auténtico orgullo. Es también una prueba de que la colaboración entre la industria y el ámbito académico puede resolver problemas reales. La universidad aporta la experiencia científica; nosotros, la ingeniería y la innovación digital. Juntos, logramos aquello que ninguno podría conseguir por separado».

Para Anas, la lección es más amplia: «El desafío demuestra cómo el trabajo en equipo y la innovación pueden crear un futuro más sostenible y resiliente, y lo que es posible cuando combinamos la tecnología con un propósito. Nos muestra cómo podemos tomar una idea y hacerla realidad».