Código abierto: clave para recuperar la soberanía digital del sector público

Dirk Schrödter, jefe de la Cancillería Estatal y ministro de Digitalización del estado federado de Schleswig-Holstein.

Dirk Schrödter es el jefe de la Cancillería Estatal (CdS) y ministro de Digitalización del estado federado de Schleswig-Holstein. Dirige la Cancillería Estatal desde 2017 y, desde 2022, ocupa también el cargo de ministro de Digitalización y Política de Medios. Anteriormente, fue responsable de la política presupuestaria y financiera en el Ministerio de Finanzas de Schleswig-Holstein. Cursó estudios de Economía en Potsdam.


La soberanía digital significa cosas distintas para diferentes líderes. Para un ministro de un estado federado alemán responsable de la digitalización, ¿qué significa el término en la práctica?

Hoy en día, la soberanía estatal ya no se determina únicamente por la fuerza militar o por la capacidad de garantizar el orden y el cumplimiento de la ley en el ámbito interno. Cada vez se define más por la capacidad de actuar con soberanía en el espacio digital. Por consiguiente, la soberanía digital se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional. Los sistemas digitales que utilizamos en la administración pública ya no son meras herramientas técnicas; constituyen infraestructuras críticas. En consecuencia, así es como debemos tratar nuestros sistemas informáticos. Si perdemos el control sobre nuestra infraestructura informática, corremos el riesgo de perder nuestra capacidad de actuación política y administrativa. La libertad, la democracia y la soberanía dependen cada vez más de nuestra capacidad para configurar y controlar nuestra propia infraestructura digital. Por tanto, el código abierto es una expresión de los valores democráticos. La soberanía digital implica poseer los conocimientos, las capacidades y los medios para comprender, gestionar y desarrollar de forma independiente la infraestructura digital; para influir en los procesos operativos informáticos; para mantener el control total sobre el almacenamiento de datos gubernamentales; y para evitar la fuga no deseada de datos.

El código abierto es la clave de la soberanía digital, ya que la plena libertad de acción solo puede alcanzarse mediante la apertura y un ecosistema diverso de proveedores de TI.

Por consiguiente, la soberanía digital se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional.


Ha declarado públicamente que Schleswig-Holstein quiere independizarse de las grandes empresas tecnológicas y garantizar su soberanía digital. ¿Qué le llevó a adoptar esta estrategia?

Originalmente, se trataba principalmente de una cuestión económica: ¿cómo evitar el constante aumento de las tarifas de licencia? Tras el brutal ataque de Rusia a Ucrania, comenzamos a analizar los riesgos de seguridad a los que nos enfrentamos. Vimos hasta qué punto habíamos llegado a depender de terceros en el sector energético, y nuestra dependencia en el ámbito digital es igual de grande.

Por este motivo, el gobierno estatal decidió reducir de manera sistemática, gradual y sostenible las dependencias de tecnologías propietarias en todos los departamentos. Solo mediante el uso de soluciones abiertas, estándares abiertos y software de código abierto podemos liberarnos de dichas dependencias, continuar desarrollando sistemas de forma independiente y desarrollar capacidades digitales propias.

La soberanía digital es el ADN de nuestra estrategia: las soluciones propietarias están siendo sustituidas gradualmente por software de código abierto.

Vimos hasta qué punto nos habíamos vuelto dependientes en el sector energético, y somos igual de dependientes en el ámbito digital.


Cuando las operaciones diarias de un gobierno —correo electrónico, documentos, videoconferencias, colaboración— funcionan totalmente sobre plataformas propietarias no europeas, ¿qué es lo que realmente está en juego?

La situación actual se caracteriza por una fuerte dependencia de los gobiernos respecto al software propietario, a menudo suministrado por un reducido número de corporaciones tecnológicas globales. Este predominio de unos pocos gigantes tecnológicos limita nuestra capacidad para configurar y adaptar nuestra infraestructura digital, compromete nuestra seguridad y eleva los costes del software. Además, las grandes empresas tecnológicas suelen estar sujetas a marcos jurídicos no europeos —como la ley estadounidense Cloud Act—, lo que implica que no cabe descartar transferencias de datos no deseadas.

Los gigantes tecnológicos con los que lidiamos están explotando su poder tecnológico para obtener beneficios económicos. Esto también amenaza la capacidad del Estado para actuar de manera independiente. Al mismo tiempo, la supresión de la competencia —que solo puede prosperar plenamente mediante el uso de estándares abiertos y software de código abierto— también obstaculiza la innovación.

Si un Estado ya no puede configurar sus sistemas informáticos de manera autónoma, pierde mucho más que eficiencia: pierde la propia autonomía y la confianza de sus ciudadanos. Por ello, reducir la dependencia del software propietario de las grandes empresas tecnológicas —compañías que, además, están sujetas a marcos jurídicos no europeos— nunca fue una mera decisión tecnológica. Desde el principio, se trató de una agenda política deliberada orientada a garantizar la soberanía digital, respaldada por resoluciones políticas a nivel de gabinete.


Schleswig-Holstein se ha comprometido a migrar de software propietario a alternativas de código abierto. ¿Cómo está resultando esta transición?

La soberanía digital se alcanza mediante una coherencia estratégica en la implementación. Esto es precisamente lo que estamos demostrando en Schleswig-Holstein: a través de la introducción de LibreOffice, la sustitución de Microsoft Exchange y Outlook por Open-Xchange y Thunderbird, el despliegue de Nextcloud y OpenTalk, la migración de Microsoft Active Directory a Univention Nubus, el desarrollo de una infraestructura de telecomunicaciones soberana y el uso de estaciones de trabajo basadas en Linux. Seguimos este camino paso a paso y de manera pragmática, reemplazando soluciones allí donde ya se requiere una modernización.

En abril de 2024, nos convertimos en el primer estado federado de Alemania en implementar un puesto de trabajo informático digitalmente soberano para unos 30.000 empleados del sector público; un primer paso hacia la plena soberanía digital del estado.

Tras esta decisión, LibreOffice —la suite ofimática de código abierto— es ahora el estándar obligatorio para las aplicaciones de oficina en todos los ministerios y organismos públicos del estado. Todos los empleados utilizan este estándar y Microsoft Office se ha eliminado de casi el 80 por ciento de todas las estaciones de trabajo, a excepción de las de la administración tributaria. En casos particulares, se siguen requiriendo licencias específicas para determinadas aplicaciones especializadas.

Otro hito importante fue la migración completa de Microsoft Exchange y Outlook a Open-Xchange y Thunderbird, lo que implicó más de 44.000 buzones de correo y 110 millones de correos electrónicos y entradas de calendario. Se migró con éxito todo el sistema de gestión de correo y agenda de la administración estatal; Outlook ya no desempeña ningún papel en nuestra administración.

Nos convertimos en el primer estado federado de Alemania en implementar un puesto de trabajo informático digitalmente soberano para unos 30.000 empleados del sector público.


Trasladar a decenas de miles de funcionarios desde herramientas que les resultan familiares supone un desafío tanto de gestión del cambio como tecnológico. ¿Cómo están gestionando esta transición?

No podemos basarnos en la experiencia ajena, ya que apenas existen proyectos comparables de esta envergadura en todo el mundo. La transición es compleja y, naturalmente, no está exenta de dificultades. Los empleados que llevan 20 años o más trabajando con Word y Excel deben aprender a utilizar nuevas herramientas, y es necesario modificar procesos ya consolidados.

Esto exige una planificación minuciosa, perseverancia y un apoyo intensivo a los empleados. Precisamente eso es lo que hemos ofrecido mediante un proceso integral de gestión del cambio, que abarca desde vídeos formativos hasta la presencia de supervisores sobre el terreno.

También requiere la voluntad de asumir responsabilidades. Sin un liderazgo político claro, una transformación de este tipo resulta imposible.

Sin embargo, es precisamente en estas fases cuando se pone de manifiesto la fortaleza de una colaboración estrecha, directa y ágil con los proveedores de soluciones de código abierto; una colaboración que nuestro nuevo enfoque hace posible. Resulta difícil imaginar alcanzar este nivel de capacidad de respuesta al tratar con los gigantes tecnológicos mundiales, con los que la coordinación suele ser extremadamente complicada.

En Schleswig-Holstein estamos creando el modelo para una transición sostenible hacia el código abierto. Una cosa está clara: el camino hacia la soberanía digital es largo y desafiante, pero es posible recorrerlo, tanto desde el punto de vista técnico como económico.

A escala mundial, apenas existen proyectos comparables de esta magnitud.


¿Cómo se asegura de que la IA que se incorpora a su administración pública no recree silenciosamente las mismas dependencias de proveedores que usted tardó años en desmantelar?

En consonancia con nuestra Estrategia de Innovación Abierta y Código Abierto, Schleswig-Holstein avanza con determinación hacia la soberanía digital mediante soluciones de código abierto. Al mismo tiempo, tenemos la intención de seguir modernizando la administración estatal a través del uso de la inteligencia artificial.

Los modelos basados ​​en IA aumentan tanto la eficiencia como la calidad de los procesos administrativos. Esto otorga a los empleados una mayor libertad para centrarse en sus responsabilidades profesionales fundamentales.

Por ello, desde 2023 ya se utilizan modelos de lenguaje de IA en la labor cotidiana de la administración estatal de Schleswig-Holstein, en cumplimiento de la Ley Estatal de Implementación de TI. No obstante, como parte de nuestra «Estrategia de Innovación Abierta y Código Abierto», estamos trasladando el uso de la IA dentro de la administración estatal a una infraestructura europea y digitalmente soberana.

Con este fin, se ha puesto en marcha el proyecto piloto «LLMoin», destinado a permitir un uso seguro y digitalmente soberano de la IA en el trabajo administrativo diario. En una fase inicial, el asistente de IA se integrará en los puestos de trabajo informáticos de 1.000 empleados. LLMoin ayuda al personal a redactar textos para correos electrónicos, presentaciones e informes, así como a analizar documentos y estructurar la información de manera más eficaz en general.

Un aspecto especialmente relevante es que, a diferencia de los grandes modelos de lenguaje propietarios utilizados anteriormente en plataformas internacionales, el nuevo asistente de IA se basa en una infraestructura europea y digitalmente soberana. La introducción gradual de LLMoin nos permite aprovechar el potencial de los modelos de lenguaje de IA sobre una base de soberanía digital. Nuestro objetivo es lograr un despliegue de IA escalable, seguro y soberano para la administración pública, así como fomentar una posible colaboración con el ámbito académico y otras instituciones públicas.

Como siguiente paso, se están realizando los preparativos para la integración gradual de un asistente de IA en nuestro sistema de correo electrónico de código abierto, Open-Xchange.


Schleswig-Holstein pretende ahorrar costes con la migración al código abierto. ¿Cuáles son las principales áreas de reducción de costos? ¿Están devorados por los desarrollos necesarios para proporcionar las funciones necesarias para integrar en sus procesos?

Schleswig-Holstein está demostrando, mediante su transición al código abierto, que el camino hacia la independencia digital es factible y económicamente viable. El estado ya está ahorrando más de 15 millones de euros en costes de licencias. En cambio, para 2026 se prevén inversiones puntuales de nueve millones de euros destinadas al proceso de migración y al desarrollo continuo de las soluciones de código abierto.

Sin embargo, más allá de la perspectiva financiera, debemos plantearnos una pregunta fundamental: ¿qué valor tiene para nosotros la soberanía digital? ¿Es siquiera posible cuantificar plenamente el valor de la independencia digital? No se trata solo de autonomía tecnológica, sino también de resiliencia económica.

Por ello, un enfoque integral —como el que incorpora nuestra estrategia— incluye también el fortalecimiento de la economía digital regional. En lugar de destinar los presupuestos públicos de TI al pago de licencias, invertimos en contratos de desarrollo y soporte.

En Schleswig-Holstein estamos convencidos de que las administraciones públicas pueden y deben convertirse en motores de innovación en el uso de software de código abierto y en la adopción de estándares abiertos. Al hacerlo, fortalecemos la economía digital local y consolidamos a Schleswig-Holstein como un centro empresarial y de innovación.


¿Deberían los gobiernos europeos colaborar en una infraestructura digital soberana compartida —una arquitectura tecnológica común para la administración pública— o necesita cada nación encontrar su propio camino?

La soberanía digital se alcanza mejor mediante la colaboración. Los gobiernos europeos pueden beneficiarse de una infraestructura digital compartida sin verse obligados a depender de una única solución de software rígida. Asimismo, a escala europea, la soberanía digital exige coherencia estratégica. Esto implica el uso de estándares abiertos, la interoperabilidad y la disposición a cuestionar de raíz las dependencias existentes.

Por ello, la consigna de «comprar productos europeos» no basta por sí sola. Una dependencia de tecnología europea propietaria sigue siendo una dependencia. Lo que realmente importa es la apertura, la transparencia, la voluntad de innovar y la capacidad de controlar y seguir desarrollando los sistemas de forma independiente. Esto es aplicable tanto a las administraciones públicas y los gobiernos como a las empresas de toda Alemania y Europa.

Cada región y cada nación debe encontrar su propio camino y sus propios plazos hacia la soberanía digital. De ahí que el diálogo y el intercambio de experiencias con nuestros socios europeos resulten fundamentales.

En Schleswig-Holstein hemos tomado la iniciativa e invitamos a todos a acompañarnos en este importante camino. Europa se enfrenta a un desafío común, pero también a una oportunidad extraordinaria: configurar la soberanía europea y, al mismo tiempo, fortalecer de manera sostenible la economía digital de Europa.

Los gobiernos europeos pueden beneficiarse de una infraestructura digital compartida.


¿Hasta qué punto la soberanía digital en la administración pública puede considerarse también un motor de la economía y la innovación?

Los estándares abiertos y el código abierto propician una innovación generalizada. Estudios de la Comisión Europea y de la Harvard Business School demuestran que incluso cambios moderados en el gasto público en TI hacia soluciones de código abierto —y su adopción más amplia en el ámbito empresarial— pueden generar efectos macroeconómicos y empresariales sustanciales.

En concreto, un aumento del 10 % en el gasto de la UE en soluciones de código abierto podría generar un crecimiento económico adicional de hasta el 0,6 % en toda la Unión Europea. Se trata de una palanca extraordinariamente poderosa que debemos aprovechar.

Para la gestión de los presupuestos públicos, esto supone un mandato de actuación claro. Es necesario redirigir los fondos que actualmente se destinan al pago de licencias. En lugar de importar dependencias y financiar el progreso tecnológico en otras partes del mundo, los recursos públicos deben invertirse estratégicamente: en la adquisición, el desarrollo continuo, la adaptación y el soporte de soluciones de código abierto, así como en el desarrollo de competencias digitales.

De este modo, la administración pública no solo se convierte en parte activa de un ecosistema impulsado por la innovación, sino también en un motor de la propia innovación, incluso en el contexto de una política industrial para la economía digital.

El papel del Estado en el mercado está cambiando. Ya no es un mero cliente, sino un agente activo que moldea el desarrollo tecnológico. Esta perspectiva trasciende las fronteras regionales y nacionales. La soberanía digital no es un proyecto exclusivo de administraciones individuales; es una responsabilidad europea. Cuando los clientes del sector público actúan de forma conjunta, es posible lograr economías de escala y establecer alternativas sostenibles a las soluciones de los gigantes tecnológicos que hasta ahora dominaban el mercado.

Iniciativas como las Oficinas de Programas de Código Abierto (OSPO), el fortalecimiento del ecosistema mediante centros digitales y unas estrategias de contratación reformadas —y, a ser posible, coordinadas— que prioricen legal y claramente las soluciones de código abierto constituyen las palancas decisivas para lograr esta transformación.


¿Cuál es su mensaje para otros líderes del sector público que comparten el principio de soberanía digital pero se sienten intimidados por las dificultades prácticas?

Mi mensaje es este: tengan valentía y empiecen. No se centren en la enorme magnitud del desafío; en su lugar, dividan la tarea en subproyectos manejables y establezcan una hoja de ruta con hitos concretos que permita realizar la transición paso a paso.

Como estado federado, estamos demostrando cómo puede lograrse esto y nos consideramos tanto pioneros como un modelo a seguir. Junto con nuestro proveedor de servicios informáticos y en coordinación con la red informática de Schleswig-Holstein, aspiramos a organizarnos de tal manera que las nuevas soluciones puedan implementarse y desplegarse a gran escala.

Como ya se ha mencionado, la transición no es sencilla y requiere tiempo. Al mismo tiempo, debemos reconocer que existe escasez de profesionales cualificados, especialmente a nivel municipal; un desafío que persiste independientemente de si se utilizan soluciones propietarias o de código abierto. La clave reside en abordar esta cuestión mediante mecanismos inteligentes y servicios centralizados que aporten la experiencia técnica necesaria a los municipios más pequeños.

Nunca debemos olvidar una cosa: toda esta reorientación no es un fin en sí misma. Es la respuesta a una dependencia estructural en la que también se encuentran muchas otras administraciones públicas de todos los niveles de gobierno en Europa: una dependencia estructural respecto a un reducido número de proveedores globales, asociada a costes crecientes, flexibilidad limitada y, sobre todo, riesgos para la seguridad informática y de los datos.

Salvaguardar la soberanía digital se ha convertido claramente en una cuestión de seguridad nacional.

La soberanía digital no es meramente una cuestión de gobernanza; es una cuestión de arquitectura técnica en cuanto a propiedad y control. Solo el uso de software de código abierto permite que la experiencia técnica resida donde corresponde: en el seno de las instituciones responsables del bien común.