La búsqueda de la agilidad empresarial no es nada nuevo para las organizaciones; sin embargo, la pandemia ha hecho que la capacidad de adaptarse rápidamente a las turbulencias del mercado y del entorno, de manera productiva y rentable, se haya convertido en un factor crítico para el negocio.

Antes de la pandemia, analizamos el nivel de madurez de las organizaciones en su transformación ágil y observamos una clara necesidad de acelerar dicho proceso: solo el 20,4 % afirmaba haber establecido realmente formas de trabajo ágiles en toda la organización. Ahora, ante la urgencia que ha actuado como catalizador a raíz de la COVID-19, aquellas organizaciones que no habían tomado la transformación ágil con la seriedad suficiente se encuentran bajo presión.

La agilidad a nivel organizacional no es un destino, sino un compromiso continuo de aportar valor al cliente con mayor rapidez y adaptarse mejor a las condiciones cambiantes. Sin embargo, no existe un modelo único aplicable a todos los casos para la transformación ágil, ni un marco estandarizado que implementar; se requiere un enfoque mucho más flexible. Entonces, ¿cómo pueden las organizaciones alcanzar una verdadera agilidad empresarial?

Nuestro nuevo enfoque, «Agilidad empresarial: por qué no es una simple palabra de moda», explica cómo toda una organización puede adquirir la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios del mercado y del entorno de manera productiva y rentable. En él identificamos cuatro etapas —basadas en nuestro consolidado enfoque de agilidad a escala— que conducen a una mayor flexibilidad y resiliencia:

  • Experimentar: 3 a 6 meses – poner a prueba estructuras y una mentalidad Agile(@Scale) para generar beneficios tangibles y, con ello, lograr la aceptación y el compromiso.
  • Coordinar: 9 a 12 meses – ampliar y escalar las prácticas horizontalmente más allá de la prueba piloto, abarcando áreas seleccionadas para generar un mayor impulso.
  • Integrar: 12 a 24 meses – escalar las prácticas verticalmente hasta el nivel de cartera (portfolio) y adaptar los enfoques de planificación y presupuestación.
  • Acelerar: (continuo) – escalar a nivel corporativo e integrar las funciones centrales en un Modelo Operativo Objetivo (Target Operating Model) integral.

Abordar sistemáticamente las cuatro etapas y aplicar nuestro enfoque MVO —de eficacia comprobada— ayudará a las organizaciones a alcanzar la agilidad empresarial con mayor rapidez y confianza. En un entorno tan dinámico, las metas inevitablemente seguirán cambiando. La pregunta es: ¿será su organización lo suficientemente ágil para responder con rapidez ante esos cambios, no solo para mantener su relevancia, sino para lograr una ventaja competitiva significativa?