Casi seis de cada diez directivos de empresas están entusiasmados con las oportunidades que ofrece la innovación radical como estrategia de crecimiento, pero afirman que las barreras estructurales dificultan los avances

sept. 22, 2026

Madrid, 22 de septiembre de 2026 – La innovación radical[1] se está convirtiendo en una clara necesidad estratégica para los líderes empresariales globales con ambiciosos objetivos, ante unas demandas de los clientes cada vez mayores, la inestabilidad geopolítica y el deseo de los accionistas de mantener un crecimiento de dos dígitos. Sin embargo, existe una importante desconexión entre la intención y la ejecución en materia de deep tech, ya que los factores organizativos, culturales y externos están demostrando ser barreras para la innovación mayores que la propia tecnología. Así lo revela el nuevo Deep Tech Index global de Cambridge Consultants (CC), la división especializada en deep tech de Capgemini, que analiza qué se necesita para lograr una innovación radical y cuáles son algunas de las barreras más importantes a las que se enfrentan actualmente los altos directivos.

Basado en una encuesta a 750 directivos de empresas de todo el mundo y en 25 entrevistas en profundidad con ejecutivos, el informe revela que casi seis de cada diez (59 %) consideran que la innovación radical es el tipo de innovación que más les entusiasma[2]. La mayoría (81 %) afirmó que contar con propiedad intelectual tecnológica defendible es importante para captar valor a largo plazo para sus empresas. Los ejecutivos entrevistados señalaron que los líderes empresariales recurren cada vez más a la innovación radical como estrategia tanto defensiva como ofensiva para sobrevivir a unas exigencias de mercado cada vez mayores, unos entornos competitivos volátiles y unos cambios tecnológicos acelerados. A pesar de ello, el informe identifica una preocupante desconexión entre la intención y la ejecución que debe abordarse con urgencia.

Cambio decisivo del foco: de la actividad a los resultados

A partir de las conclusiones de las entrevistas en profundidad con ejecutivos, el informe muestra que los directivos tienen dificultades para generar impacto a través de la innovación y buscan activamente establecer unas condiciones organizativas que permitan trasladar de forma fluida ideas no probadas y en sus primeras etapas desde el concepto hasta un resultado comercial concreto y real. Han surgido cuatro indicadores claros de este cambio hacia la innovación radical:

  1. La innovación es una estrategia esencial para la supervivencia: los directivos reconocen la innovación radical como un instrumento eficaz para alcanzar los objetivos de crecimiento de los ingresos del doble o el triple que suelen exigir los accionistas.
  2. Cambio del foco de la “actividad” a resultados basados en la cuenta de pérdidas y ganancias: la financiación de iniciativas de innovación exploratoria sin resultados claros está llegando a su fin. En la actualidad, los casos de negocio deben demostrar claramente su rentabilidad a corto plazo y su preparación para el mercado.
  3. Modelos de colaboración con riesgo compartido: los modelos de prestación de servicios mediante tarifas están dando paso a alianzas de coinversión en las que tanto los proveedores externos de tecnología como las empresas son responsables de los resultados y comparten también los beneficios del éxito.
  4. Validación profunda por parte del cliente: los programas de tecnología radical están sujetos a estrictos procesos de evaluación y requieren una demostración temprana y rigurosa de la demanda por parte del usuario final antes de comprometer capital.

“Es alentador ver que los líderes empresariales reconocen cada vez más el valor de una estrategia de deep tech y, lo que resulta especialmente relevante, que están reconociendo que la innovación radical puede responder a necesidades comerciales reales”, afirmó Richard Traherne, CEO de Cambridge Consultants, parte de Capgemini. “Sin embargo, lo fundamental es que las organizaciones no están perdiendo la carrera mundial por la innovación porque sus competidores tengan mejores ideas, sino porque estos son mejores a la hora de financiarlas, protegerlas y comercializarlas. La brecha no es tecnológica, sino estructural”, concluye.

Cerrando la brecha entre intención y ejecución

La encuesta revela que cerca de uno de cada seis líderes empresariales está destinando presupuestos significativos a la innovación radical, con una media del 16 %* entre todos los sectores que afirma que sus organizaciones destinan el 70% o más de sus presupuestos de innovación a la innovación radical. Sin embargo, esta asignación varía considerablemente según el sector. Por ejemplo, solo el 3 % de los directivos de empresas de consumo afirmó destinar más del 70 % de su innovación a iniciativas radicales, frente al 36 % de los directivos del sector de los semiconductores.

Los encuestados del sector industrial (22 %) y sanitario (18 %) mostraron una mayor propensión a invertir en innovación radical, mientras que los sectores de materiales (14 %), servicios de comunicación (13 %) y energía (12 %) se situaron por detrás. Ningún representante de empresas de servicios públicos afirmó destinar más del 70 % de su presupuesto a este tipo de innovación. En las entrevistas, los directivos señalaron que los consejos de administración, las estructuras de financiación restrictivas y las culturas contrarias al riesgo pueden frenar activamente los avances radicales mucho antes de que lleguen al mercado. El cortoplacismo, los cuellos de botella en los procesos de aprobación, la cultura del consenso y la escasez de talento pueden afectar a las iniciativas de innovación radical.

Descarga aquí el  Deep Tech Index 2026.

Sobre el Deep Tech Index

La encuesta fue realizada por The Editorial Institute en nombre de Cambridge Consultants y recoge información cuantitativa y cualitativa de 750 líderes empresariales de nivel C. La encuesta se complementa con 25 entrevistas en profundidad con directivos, así como con el análisis de The Editorial Institute.

Los datos propios de la encuesta abarcan información sobre liderazgo, organización, cultura, finanzas y operaciones, así como sobre factores externos relacionados con la innovación. El estudio identifica las principales tendencias y obstáculos, además de las tecnologías que centran la atención de los líderes empresariales. El resultado es un índice replicable sobre el grado de preparación de distintas geografías y sectores de mercado para adoptar estrategias de deep tech.

*Los porcentajes se han redondeado al número entero más cercano. Los datos exactos pueden consultarse en el informe aquí.

Sobre Cambridge Consultants

Cambridge Consultants (CC) es la división especializada en deep tech de Capgemini. Deep tech es una mentalidad, una estrategia ambiciosa que aprovecha la ciencia y la ingeniería radicales para lograr aquello que nadie más puede hacer. Permite generar valor empresarial y crecimiento transformadores para nuestros clientes, que obtienen una ventaja comercial y operativa defendible mediante productos, servicios y procesos completamente nuevos que les pertenecen. Abordamos el reto empresarial definitivo: convertir en realidad algo que todavía no existe. Nuestro asesoramiento se basa en la experiencia práctica, con más de 750 científicos, ingenieros, diseñadores y consultores que trabajan a escala mundial en más de 20.000 m² de instalaciones de I+D de última generación. Como parte de Capgemini, CC cuenta con el respaldo de más de 410.000 empleados de Capgemini en más de 50 países.

Sobre Capgemini

Capgemini es el socio de transformación empresarial de las compañías en la era de la IA. Ayudamos a las organizaciones a imaginar y construir un futuro inteligente y sostenible, combinando la IA, la tecnología y el ingenio humano para transformar su forma de operar, innovar y crecer. Con capacidades integrales únicas que abarcan estrategia, tecnología, ingeniería y operaciones inteligentes, reunimos un profundo conocimiento sectorial y capacidades líderes de mercado en IA, cloud y datos para convertir la ambición en resultados empresariales medibles a escala. Con el respaldo de un sólido ecosistema de socios y de casi 60 años de experiencia, Capgemini es una organización global responsable y diversa, con más de 410.000 empleados en más de 50 países. El Grupo registró unos ingresos de 22.500 millones de euros en 2025.

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[1] La innovación radical hace referencia a productos, servicios o modelos de negocio disruptivos que crean un valor nuevo significativo. Deep tech es una estrategia empresarial para lograr una innovación radical mediante la aplicación de ciencia, ingeniería y tecnología avanzadas.

[2] Se preguntó a los participantes qué tipo de innovación les entusiasma personalmente.