En colaboración con Capgemini, una compañía global del sector farmacéutico, redefinió la formación para la fabricación clínica, utilizando soluciones digitales inmersivas para fortalecer la excelencia operativa y prepararse para el crecimiento futuro.

Desafío del cliente

Una compañía global del sector farmacéutico se propuso modernizar la formación en la fabricación clínica de I+D para mejorar el aprendizaje de la fuerza laboral, garantizar la coherencia de los procesos y respaldar una transformación digital escalable.

Solución

Junto con Capgemini, el cliente lanzó una prueba de concepto de formación digital multiplataforma, que combina tecnologías inmersivas para mejorar la eficacia del aprendizaje y permitir la escalabilidad operativa futura.

Beneficios

  • Incorporación de talento más rápida y eficaz
  • Mayor consistencia en los procesos y preparación para el cumplimiento normativo
  • Mejora en la retención del conocimiento gracias al aprendizaje inmersivo
  • Mayor escalabilidad operativa entre diferentes centros
  • Base sólida para futuras iniciativas digitales

Por qué la formación digital se convirtió en una prioridad estratégica

Operar en el sector de ciencias de la vida implica desenvolverse en un entorno de innovación constante, estrictos requisitos regulatorios y entornos de fabricación cada vez más complejos. Para esta empresa, la excelencia en la fabricación clínica de I+D no es solo una ventaja competitiva, sino un elemento esencial para ofrecer resultados seguros y de alta calidad.

A medida que los procesos de fabricación evolucionaban, también lo hacían las expectativas sobre los equipos. Los métodos de formación tradicionales resultaban cada vez más difíciles de escalar y menos eficaces para facilitar una incorporación ágil, una ejecución homogénea y el cumplimiento normativo en diferentes ubicaciones. Sin un nuevo enfoque, la organización se enfrentaba al riesgo de alargar los tiempos de puesta en marcha, tener una transferencia de conocimiento desigual y una menor flexibilidad en un entorno donde la precisión y la rapidez son críticas.

En lugar de esperar a que estos desafíos se intensificaran, la dirección decidió anticiparse. El objetivo era ambicioso pero claro: replantear la forma en que se imparte la formación mediante el uso de tecnologías digitales e inmersivas, creando al mismo tiempo un modelo capaz de crecer en paralelo a la hoja de ruta de transformación a largo plazo de la organización.

Para hacer realidad esta visión, la organización buscó un socio capaz de trasladar la innovación a soluciones prácticas y adaptadas a entornos industriales. Capgemini fue seleccionada por su capacidad para combinar experiencia en ciencias de la vida, ingeniería digital y un enfoque colaborativo basado en necesidades operativas reales. Así comenzó un viaje estratégico centrado no solo en la tecnología, sino también en empoderar a las personas, estandarizar la excelencia y construir una base sólida para el futuro.

De la visión a la ejecución: haciendo realidad la formación digital

El proyecto comenzó con una ambición compartida y una sólida alineación en las prioridades. Un evento tecnológico específico reunió a los principales stakeholders y a expertos europeos para explorar cómo la formación digital, la puesta en marcha virtual y el acceso a información operativa en tiempo real podían transformar los entornos de fabricación clínica.

El impulso continuó con una visita inmersiva a las instalaciones de innovación de Capgemini, donde las ideas pasaron del concepto a la realidad. Ver en acción la formación digital y las soluciones a nivel de planta permitió refinar el alcance de la iniciativa y clarificar dónde podía generarse valor de forma inmediata. La formación digital se consolidó rápidamente como un punto de partida de alto impacto, al combinar rapidez, relevancia y escalabilidad.

A partir de ahí, los equipos trabajaron de forma conjunta para diseñar una prueba de concepto de formación digital multiplataforma, integrando componentes de realidad inmersiva y virtual. Se puso especial atención en los procesos de fabricación críticos, donde la precisión, la repetibilidad y el cumplimiento normativo son esenciales. La solución se adaptó cuidadosamente a las formas de trabajo existentes, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad necesaria para evolucionar.

La colaboración fue clave en la ejecución. Gracias a iteraciones rápidas, feedback continuo y una estrecha coordinación entre diferentes geografías, los equipos mantuvieron el avance incluso en un contexto de limitaciones de agenda y complejidad organizativa. Este enfoque ágil y conjunto aseguró que la solución respondiera tanto a las necesidades operativas inmediatas como a las ambiciones digitales a largo plazo.

Impacto medible hoy, potencial escalable mañana

Hoy en día, la formación en la fabricación clínica de I+D presenta un enfoque muy diferente. Los equipos se benefician de una experiencia de aprendizaje más inmersiva y estandarizada, lo que permite una adquisición de habilidades más rápida y una mayor confianza en el entorno de producción. En comparación con los métodos tradicionales, el nuevo enfoque mejora la retención del conocimiento, refuerza el cumplimiento normativo y reduce los tiempos de incorporación.

Más allá de la formación, la iniciativa ha tenido un impacto organizativo más amplio. Al demostrar el valor tangible de las soluciones digitales inmersivas, ha reforzado la alineación interna y la confianza en la transformación digital como un habilitador estratégico. La prueba de concepto sirve ahora como referencia de cómo la innovación puede aplicarse de forma pragmática y a escala.

Lo más importante es que la iniciativa ha cumplido sus objetivos iniciales. La preparación de la plantilla ha mejorado, la consistencia en la formación ha aumentado y los procesos críticos de fabricación cuentan ahora con una experiencia de aprendizaje más atractiva y eficaz. La prueba de concepto ha demostrado que la formación digital inmersiva puede implantarse de manera práctica en un entorno regulado, sin interrumpir las operaciones existentes.

Más allá de los beneficios inmediatos, la iniciativa ha establecido un modelo replicable para diseñar, probar y validar soluciones digitales en estrecha colaboración con los equipos de negocio y de fabricación. Lo que comenzó como una prueba de valor focalizada se ha convertido en una referencia concreta para futuras iniciativas digitales, reforzando la confianza en el proceso de transformación global de la organización y en su capacidad para escalar la innovación donde más impacto genera.