IA y Datos en la administración pública

Fernando de Pablo, director general de la Oficina Digital en el Ayuntamiento de Madrid

Fernando de Pablo

Fernando de Pablo dirige la Oficina Digital en el Ayuntamiento de Madrid, entidad encargada de impulsar en proceso de transformación digital en la ciudad, la administración digital y la estrategia de datos.


¿Qué papel desempeña la Oficina Digital en la estrategia global de transformación de la ciudad?

La transformación digital se concibe como un elemento esencial para mejorar la competitividad, la eficiencia y la calidad de vida en la ciudad. No obstante, es fundamental entender la tecnología como un medio y no como un fin en sí mismo: el objetivo último siempre debe ser la mejora del servicio al ciudadano. Tenemos claro que trabajamos para las personas.
La estrategia “Madrid Capital Digital” responde a esta visión, integrando tres dimensiones fundamentales: digital, social y medioambiental.

La inteligencia artificial se aborda desde una perspectiva pragmática, orientada a resultados.
Su función es mejorar la productividad, aumentar la competitividad de una empresa, facilitar la toma de decisiones y ofrecer servicios más ágiles y
personalizados a la ciudadanía. Más simple, más rápido, mobile first.
Es importante destacar que la organización ya contaba con experiencia previa en el uso de tecnologías relacionadas con la IA (machine learning,
procesamiento de lenguaje natural o visión artificial), lo que ha facilitado la adopción progresiva de nuevas capacidades, incluidas las vinculadas a la inteligencia artificial generativa.

La inteligencia artificial se aborda desde una perspectiva pragmática, orientada a resultados.

Madrid lleva utilizando IA desde hace más de 15 años y la primera estrategia de Inteligencia Artificial se define en 2021, previamente a la irrupción de la IA Generativa, ahora se ha actualizado en 2025 para adaptada a las nuevas oportunidades. Madrid cuenta con un grupo de trabajo de Gobierno denominado MAIA, Madrid Inteligencia Artificial. En él participa Informática del Ayuntamiento de Madrid, que aporta la visión tecnológica; el área de Innovación para fomento en la estructura empresarial de la ciudad; y la Oficina Digital que aporta la visión estratégica y la gobernanza.

Tan importante como identificar lo que se debe hacer
es saber qué no tiene sentido hacer con IA y se puede
realizar con tecnologías de menor coste.


¿Qué casos de uso de IA han demostrado un impacto tangible para la ciudadanía?

Existen múltiples aplicaciones de la inteligencia artificial con impacto directo en la gestión urbana y los servicios públicos. Entre ellas destacan el uso de visión artificial para la detección de elementos urbanos relevantes (como los tejados con amianto, tipos de vehículos, etc), la automatización de la clasificación documental, la anonimización de documentos, la transcripción y traducción a otras lenguas en turismo o en los plenos municipales o la mejora en la accesibilidad de la información pública mediante lenguaje simplificado y traducción automática.
Asimismo, se han desarrollado soluciones orientadas a la eficiencia administrativa, como la asignación automática de documentos genéricos a las unidades competentes, lo que reduce significativamente los tiempos de tramitación y optimiza los recursos. Que una gestión de empadronamiento o un permiso de obras se reduzca varios meses tiene un impacto muy algo a nivel personal y empresarial.

En cuanto a la medición del impacto, los casos de automatización permiten una evaluación clara en términos de ahorro de tiempo y mejora de la eficiencia. Sin embargo, otros beneficios, como el incremento de la productividad individual o la mejora en la satisfacción ciudadana, siendo evidentes, presentan mayores dificultades de cuantificación y requieren enfoques de evaluación más cualitativos.

Existen ámbitos donde el valor es claramente evidente, como en determinados casos de detección automatizada o análisis de datos, pero otros escenarios, como el uso de copilotos masivamente en la organización, introducen también consideraciones relevantes de costes que es necesario considerar.


¿Cómo abordáis aspectos como la regulación, la ética, la explicabilidad o los sesgos en IA?

En la Administración Pública, la regulación, como el IA Act, constituye el principal marco de referencia para el uso de la inteligencia artificial en Europa. Frente a conceptos más subjetivos como la ética o el sentido común, la normativa proporciona el equilibrio necesario entre innovación, derechos y garantías.

No obstante, existen múltiples dimensiones que deben ser consideradas de forma complementaria, como la explicabilidad de los sistemas, la trazabilidad de las decisiones o los posibles sesgos derivados de los datos o las implicaciones para el futuro del trabajo. Estos elementos requieren una vigilancia constante, especialmente en entornos, como las administraciones públicas, donde la transparencia y la rendición de cuentas son esenciales. La IA debe ser explicable, trazable y libre de sesgos.

Asimismo, se debe tener en cuenta el impacto social de la automatización, particularmente en el ámbito laboral. Aunque la automatización es una tendencia estructural e inevitable, es necesario anticipar sus efectos y desarrollar medidas de acompañamiento, como la formación o la adaptación de perfiles profesionales. La automatización es inevitable, pero sus efectos deben gestionarse de forma responsable.

La adopción de la IA no es solo un reto tecnológico, sino fundamentalmente un desafío de capacitación y cambio cultural.

En este contexto, el enfoque que hemos adoptado combina cumplimiento normativo, análisis de riesgos y responsabilidad institucional, con el objetivo de garantizar un uso seguro y responsable de la inteligencia artificial.

Puedes leer la entrevista completa a Fernando de Pablos incluida en el informe Datos e IA en la administración pública 2026 aquí.