La carrera por la convergencia de servicios, por ofrecer la mayor capacidad y velocidad de datos e incorporar los contenidos más demandados ha llevado al sector a cotas altísimas de competitividad entre los operadores tradicionales que, tras un proceso de consolidación, ahora también compiten con las BigTech y las plataformas de entretenimiento. La diferencia es que hace diez años, el ritmo del cambio y de la estrategia de negocio era más pausado y ahora, como bien ilustró Francisco Román en mi conversación con él, ya no hay espacio para el largo plazo. “El [tradicional] proceso de cambio secuencial se ha transformado en un proceso iterativo”.

Esta afirmación de Paco —como gusta que le llamen—, expresa muy bien el planteamiento que sostiene la disciplina strategy as practice, de la que soy firme seguidor y que estudio desde hace tiempo. Tal y como se ha entendido hasta ahora, la estrategia hoy no sirve porque el mercado y la competencia no esperan, y menos el cliente. Imaginad el reto que supuso para Vodafone y sus homólogos el surgimiento de Whatsapp y la amenaza para los SMS y el consumo de voz. No hay tiempo para dilaciones. La reacción no puede hacerse esperar. Hay que saber jugar con la anticipación.

Paco Román ejerce un papel fundamental al frente de sendas transformaciones, cultural y de negocio, de Vodafone. Bajo su liderazgo logra dinamizar y “evangelizar” constantemente a su capital humano para reafirmar los valores de compañía y mantener la agilidad y flexibilidad que exige el mercado. “Existe liderazgo cuando existe alguien que lo ejerce, cuando existe un equipo cohesionado y un proyecto común”, comentó.

  

Me siento privilegiado por haber podido nutrirme de su visión empresarial y porque encarna la máxima “la estrategia está en la acción”. Igualmente, ambos compartimos el valor que tiene la intuición para este tipo de liderazgo porque “es la manera de saltar etapas, de atajar, porque muchas cosas uno ya las conoce. A medida que los tiempos se acortan, la importancia de la intuición es mayor, y también los riesgos asociados a decisiones intuitivas”.

Os invito a que leáis atentamente las páginas de la conversación donde se desgranan aspectos muy interesantes. Y sobre todo para entender que “no se trata de tener una estrategia digital, si no de tener una estrategia en un mundo digital”.