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La muerte del papel

Capgemini
2012-03-26

El pasado 7 de marzo, Apple anunciaba el lanzamiento de la nueva versión de su iPad, y tres días después de su lanzamiento ya se habían vendido 3 millones de unidades en los Estados Unidos. Unas cifras impresionantes, y más teniendo en cuenta que es la tercera versión de un producto con poco más de 2 años de vida.

En estos dos años, el uso de los tablets ha conseguido revolucionar la forma en que nos entretenemos, nos informamos y nos comunicamos. Para muchos usuarios no avanzados, estos nuevos dispositivos cubren perfectamente todas sus necesidades, y de una forma muy sencilla e intuitiva. Tanto es así que algunos analistas ya ven al ordenador contra las cuerdas.

Quizá no llegue a tanto. Los ordenadores, de sobremesa o portátiles, siguen siendo la forma más eficiente de realizar ciertas tareas, y conforme vayan incorporando conceptos de los tablets, todavía lo serán más. Sin embargo, no todas las tareas se realizan de forma más eficiente con un PC, y donde antes sólo llegaban el papel y el bolígrafo, ahora se abre un nuevo abanico de posibilidades.

Tablet vs papel

A nivel particular, el uso de tablets y lectores de libros electrónicos se está consolidando como la opción preferida para consumir noticias, consultar documentación o leer libros. En estos dispositivos, además, aparece una componente interactiva que hace que los usuarios los perciban como herramientas adecuadas para realizar cualquier actividad, tanto de ocio como profesional.

Por su parte, las organizaciones llevan años persiguiendo la desaparición del papel en distintos aspectos de sus operaciones, y en este sentido los tablets tienen cada vez más que decir.

Cuando aparecieron los primeros dispositivos móviles y PDAs, sólo un conjunto de compañías con necesidades muy específicas y un retorno de la inversión claro apostaron por la movilidad como solución a sus problemas (órdenes de trabajo para operarios de campo, principalmente). Desde la irrupción del iPad, y su aceptación masiva por los usuarios, cada vez son más las empresas y administraciones públicas que incorporan de una u otra forma estos dispositivos en su día a día.

Papel: 0 – Tablet: 1, 2, 3…

Tras la buena acogida del iPad por parte de los usuarios particulares, algunas organizaciones comenzaron a adoptar estos dispositivos para tener a sus directivos conectados con el mundo (noticias y correo), o bien como herramienta de consulta de documentación (catálogos comerciales) o de toma de notas en reuniones.

Sin embargo, es a partir de mediados de 2011 cuando las compañías han comenzado a incorporar masivamente tablets en sus procesos de negocio, sustituyendo el “apunto y luego alguien lo teclea”, o la llamada de teléfono, por Apps conectadas en tiempo real con los sistemas de información corporativos.

En Capgemini, cada vez son más los proyectos de transformación que desarrollamos con nuestros clientes en los que alguna parte del proceso se apoya en soluciones de movilidad, ya sea con productos de mercado o mediante aplicaciones desarrolladas a medida:

  • Realización de encuestas, auditorías y cuestionarios de verificación
  • Asignación y ejecución de órdenes de trabajo
  • Manuales interactivos, en sustitución de documentación impresa
  • Herramientas de colaboración
  • Aplicaciones para la fuerza comercial, tanto en ventas como en compras: catálogo, realización y seguimiento de pedidos
  • Otras aplicaciones de negocio para usuarios en movilidad: medios de transporte, operarios de almacenes, personal de tiendas, etc.

En muchos de estos casos, el uso del tablet ha modificado parte importante de los procedimientos existentes basados en papel, y con una aceptación muy positiva por parte de los usuarios (y más si pueden llevarse a casa un iPad para su uso personal).

Extrapolando estas experiencias, no es descabellado pensar que, en poco tiempo, ver una libreta en una oficina nos parezca tan anacrónico como encontrarnos hoy una máquina de escribir.