Parece curioso que con la “tormenta perfecta” que están viviendo los mercados, podamos entender el título de este párrafo. Pero de verdad : creo que es cierto. Y me estoy refiriendo a las consecuencias que la reestructuración del mapa financiero español está representado para los clientes de las banca-aseguradoras de este país. En el interim de las negociaciones, y en algunos casos hasta situaciones altamente beligerantes entre bancos y aseguradoras, los clientes de estas entidades están a la espera de saber si son clientes de su actual entidad bancaria, y si su correspondiente prestación de servicio y/o indemnización está en manos de una aseguradora o de otra.
En fin, clientes de nada y de nadie.