En el momento que se pasa de la última campanada del año a los primeros segundos del 2010 se desencadena un mecanismo cerebral orientado a pensar en una lista de propósitos o de objetivos para el nuevo año, que incluso, se mantiene su intensidad durante las primeras semanas del año.

Estos propósitos pueden estar dentro del plano personal o profesional. Algunos de los propósitos profesionales se fijan cuando se revisa el desempeño de nuestro trabajo con nuestro responsable y se definen objetivos para el año siguiente.
Pero que es de aquellos propósitos en el plano profesional que nos marcamos nosotros mismos, que nos motivan y enriquecen nuestro día a día y que no solemos compartir con nadie.

Si este año, lo quieres compartir y con la reflexión de que es un privilegio tener un puesto de trabajo, ¡cuéntanos!