¿Sirve de algo planear una estratégica a tres años vista en el mundo actual? Esta es una de las preguntas suscitadas durante la jornada organizada  organizada por Esade y el American Club of Madrid, en la que recientemente participé y que llevaba por título  “La planificación estratégica: mito o realidad en tiempos turbulentos”

Hoy día no valen las viejas fórmulas para planificar la estrategia de las compañías, la mayoría de las organizaciones sigue actuando como hace 20 años en términos de gestión, lo que les hace complicado el cambio digital. La nueva mentalidad remite al zapping, ya no hay tiempo para madurar tanto las ideas. Por eso, creo que lo más coherente es desterrar la idea clásica de que las empresas primero deciden y luego lo ejecutan y sustituirlo por un nuevo modelo en el que ambas realidades se superponen y se ajustan mutuamente en el tiempo.

A mi entender es imprescindible que  los directivos sean capaces de combinar el análisis con la intuición, que no improvisación, sin perder de vista que una de las principales labores de un líder en la actualidad es agitar su organización y crear un sentido de urgencia para que se produzcan nuevas ideas, soluciones o cambios.

Pero también es importante tener sentido de la prioridad. Un análisis rápido del valor de cada decisión en términos de coste/ beneficio ayuda, pero lo fundamental es luchar contra la parálisis en la gestión. Las nuevas generaciones prueban cosas, experimentan. Hay que tener más miedo a la inacción que a equivocarnos, y ante la duda de si hacer algo o no, siempre es mejor dar el paso porque en el peor de los casos habrás obtenido un aprendizaje. Mi consejo  es que los directivos de hoy deben pensar menos en problemas y más en soluciones, estando siempre abiertos a escuchar nuevas ideas; no tienen que darse un tiempo ilimitado para decidir, sino que hay que actuar; necesitan hablar con la gente y recoger mucha información, porque eso hará que sus intuiciones estén más fundadas; y, por último, es importante apuntar todas las ideas porque a veces las mejores surgen en las situaciones más inesperadas y muchas se acaban perdiendo.

 

 

                                  

En la foto, Paulo Morgado, CEO Capgemini, Enrique Verdeger, director de ESADE Madrid, y Teresa Alarcos, miembro senior del consejo asesor del American Club of Madrid.