El pasado 14 de febrero añadí un comentario en el blog de Mikel Mugarza (http://www.mikelmugarza.com), a quién había localizado a través de Mikel García Larragán, amigo común en Facebook, y antiguo compañero profesional. En su entrada aquél daba su opinión sobre Doocuments, un nuevo producto-servicio de alojamiento y compartición de documentos en la nube, tipo GoogleDocs y otros, todos ellos todavía muy lejos de poder ser sustitutos de un verdadero gestor documental.

En mi comentario básicamente me extrañaba de que las entidades financieras hayan empezado a optar por contratar este tipo de servicios a terceros, en lugar de constituirse ellas mismas en proveedoras de los mismos, sin haber vislumbrado el potencial que ello ofrece para conseguir uno de los objetivos siempre perseguidos de captar y fidelizar a sus clientes, en particular a los empresariales, ya sean Pymes, medianas o grandes.

Hace más de diez años presenté la idea a alguna importante entidad financiera de ofrecer a sus clientes, en partiular a las Pymes, servicios de gestión documental, de forma gratuita o casi, como mejor manera de fidelizarlos. Posteriormente propuse eso mismo a alguna Cámara de Comercio, y a algún colegio profesional. La idea era simple: todos, incluso a título personal y no digamos si tenemos una empresa, nos podemos beneficiar mucho de disponer de un gestor documental, sin embargo dotarse de uno puede costar mucho dinero, incluso con soluciones “open”.

Por otra parte, ¿en quién mejor que en esas instituciones depositar la confianza para poner en sus manos nuestros documentos?. En particular en los grandes bancos, que disponen de toda la infraestructura para asegurar la continuidad del servicio, la confidencialidad, los back-ups, etc.

La dificultad entonces estaba en la anchura de banda, y en la calidad de las líneas y del servicio de acceso a internet, pero era evidente que era cuestión de tiempo, como así ha ocurrido, que esas limitaciones desaparecieran.

En los últimos años ha surgido el concepto de “la nube” y cada vez hay más servicios que en ella se ofrecen, incluidos los colaborativos y documentales, aunque aun estén lejos de brindar las mismas funcionalidades que los productos que pretender suplantar.

Lo que me sigue resultando sorprendente es que los bancos no hayan apreciado en todo este tiempo que brindar ese servicio a sus clientes les permitiría no sólo ganar más dinero (incluso muchísimo dinero), sino sobre todo conseguir el objetivo en el que todos están hoy más empeñados que nunca: retener y fidelizar a sus clientes.